Ya han pasado casi 100 años de la publicación de un Cuarto Propio de Virginia Woolf

“Démosle un cuarto propio y quinientas libras al año, dejémosle decir lo que quiera y omitir la mitad de lo que ahora pone en su libro y el día menos pensado escribirá un libro mejor. Será una poetisa (…) dentro de otros cien años.”

Virginia Woolf en su novela “Un cuarto Propio” (1929) decide hacerse preguntas sobre las mujeres escritoras, o cualquier mujer del ámbito artístico, y cómo la desigualdad influye en ellas hasta el punto de ser razón de la locura de las más talentosas. Y la historia no parece negarlo, ella misma se suicido en 1941 ahogándose en el río Ouse en una época en que varias escritoras tuvieron el mismo desafortunado final.

Todo este libro es un análisis de la novela, un género que fue muy utilizado por las escritoras debido a su novedad y su desprestigio en el mercado editorial. Woolf reflexiona sobre las razones por las cuales las mujeres no aparecen con grandes publicaciones a lo largo de la historia. Comenta con eficacia la desigualdad de tratos entre un hombre y una mujer, además de las exigencias que debían cumplir para no ser maltratadas, desalentadas o golpeadas en casos extremos.

“(…)le hubiera sido imposible, del todo imposible, a una mujer escribir las obras de Shakspeare en la época de Shakespeare.”

La escritora comienza poniéndose en el lugar de una escritora del pasado y relata cómo debe haber sido vivir con el talento y la curiosidad literaria siendo mujer. El acto de escribir era ir en contra de todos y ser una rebelde, entonces, tenía graves consecuencias, así como también una mala reputación. Tampoco las universidades ni las bibliotecas eran lugares para ellas. Muchas escritoras tendrían que poner en riesgo su vida por ser leídas o hacerlo en secreto.

No nombra al feminismo en sus palabras, ya que su análisis buscaba ser estrictamente literario. Analizó los comportamientos de las mujeres y los obstáculos que tendrían que pasar por alto para escribir, los cuales hubieran sido en vano. Habla de interrupciones, costumbres de la época y las diferencias con los hombres. Y si una mujer se separaba de estas creencias era tomada como loca, era “disciplinada” o casada con algún hombre que la controlara.

“(…) cualquier mujer nacida en el siglo XVI con un gran talento se hubiera vuelto loca, se hubiera suicidado o hubiera acabado sus días en alguna casa solitaria en las afueras del pueblo, medio bruja, medio hechicera, objeto del temor y burlas.”

Manteniendo la objetividad, analiza su particular situación y por qué ella tiene el privilegio de escribir aún siendo mujer. Su respuesta era simple: un cuarto propio, quinientas libras al año y el poder de decir lo que quisiera.

Comenta sobre el contexto en el que viven y escriben las mujeres. Además incluye todas las criticas que se pueden leer y los argumentos en contra del pensamiento femenino y su incapacidad para razonar similar a los hombres.

“(…)yo creo que esta poetisa, que jamás escribió una palabra y se halla enterrada en esta encrucijada, vive todavía. Vive en ustedes y en mí, y en muchas otras mujeres que no están aquí esta noche porque están lavando los platos y poniendo a los niños en la cama.”

Se hace importantes preguntas: ¿Qué les damos de comer a las mujeres artistas?¿Por qué atraen las mujeres mucho mas el interés de los hombres que los hombres el de las mujeres?¿Qué habían estado haciendo nuestras madres para no tener bienes que dejarnos? ¿Por qué son pobres las mujeres?¿Qué efecto tiene la pobreza sobre la novela?¿Qué condiciones son necesarias a la creación de obras de arte?¿Es mejor ser repartidor de carbón o niñera?¿Es menos útil al mundo la mujer de la limpieza que ha criado a ocho niños que un abogado que ha hecho cien mil libras?

Por último, como escritora me llamó muchísimo la atención cuando analiza de qué modo afecta todo el contexto a la escritura en sí. Lee fragmentos de varias escritoras de la época y los estudia con detenimiento, nota la autocrítica en su estilo, como si no escribieran tranquilas y siempre estuvieran quejándose o tuvieran la necesidad de validar lo que escriben en el acto de escribir mismo. Es como si las voces de fondo interrumpieran la creación y la mancharan, a fin de cuentas, las escritoras son humanas. La falta de confianza en las mujeres, hace que ellas se duden a si mismas a la hora de escribir.

“Esta mujer, pues, nacida en el siglo XVI con talento para la poesía era una mujer desgraciada, una mujer en lucha contra sí misma. “

En lo personal, disfruté un montón este libro y lo leí cuando viaje a Europa, desde entonces no lo pude dejar de releer. Hasta el día de hoy sus palabras parecen guiarme como mujer hacia una mejor sociedad y una mejor confianza en mi misma. Sabemos que hoy en día las cosas son diferentes pero los escenarios de desigualdad parecen repetirse. Esperemos que a las mujeres artistas del futuro no nos espere el mismo destino infeliz que tuvieron tantas músicas, escritoras y actrices de gran talento.

Les dejo cuatro frases que me gustan mucho y que recopilé después de haberlo leído tantas veces. Es una lectura imperdible y cualquier escritora que recién comienza debería leerlo para entender mejor qué cosas tiene que superar para que su escritura se mantenga lo más intacta posible a las críticas negativas. Además nadie debería decirle a una mujer que es incapaz de escribir, ni que vale menos o que no darían ni un peso por ella; algún día el mundo va a ser mejor. Será en otros cien años o este año, nostras decidimos cuándo. Escribir sigue siendo la mejor forma de resistencia.

“Escribía como una mujer, pero como una mujer que ha olvidado lo que es una mujer , de modo que sus páginas estaban llenas de esta curiosa cualidad sexual que solo se logra cuando el sexo es inconsciente de si mismo.”

“¡No puedes hacer esto y no debes hacer aquello! (…) Así le gritaban, como la muchedumbre agolpada ante una valla en una carrera de caballos, y su éxito dependía de que saltará la valla sin mirar a la derecha o a la izquierda. Si te paras para maldecir, estás perdida, le dije; también si te paras para reír. Titubea o da un traspié y será el fin. Piensa en el salto, le imploré, como si hubiera apostado en ella todo mi dinero; y salvó el obstáculo como una gacela. Pero había otra valla después de esta, y después otra. De si tendría la resistencia suficiente no estaba yo muy segura(…)”

“Los espejos son imprescindibles para cada acción violenta o heroica.”

“Las mujeres y la novela siguen siendo, en lo que a mí respecta, problemas sin resolver.”

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