Tengo que reconstruir mi historia ¿Qué hago? | Guía para no tirar tu libro a la basura

Chico escritor escribiendo la historia de un libro en su cuaderno
Fotografía de Brad Neathery

Antes de que pienses siquiera en tirar tu historia a la basura te recomendamos que leas este artículo. Tal vez nos evitamos la pérdida de lo que podría ser un gran libro, no prometemos que sea un trabajo fácil. Pero no es imposible. Hay que pensarlo como un edificio ya construido con fallas estructurales graves, sabemos que si no se arregla se va a caer pero si lo solucionamos a tiempo nos evitaríamos muchos disgustos posteriores.

Jamás aconsejaría continuar con un proyecto que no te entusiasme, por lo cual, este artículo no pretende ayudarte a resolver una idea que no te hace brillar los ojos. Si una idea no te motiva lo suficiente para escribir, el mejor consejo que te podemos dar es buscar el tacho adecuado para descartarla.

En cambio, si esas páginas escritas no resueltas no te dejan dormir, te persiguen, sentís que pasan meses donde la volvés a rescribir sin aliento, y aun así, seguís teniendo mil fallas en la trama sin saber por donde empezar, entonces este es el artículo que estabas buscando.

Reconstrucción Literaria: creando el contexto de tu historia

A veces escribimos sin saber bien qué es lo que estamos escribiendo. Esto es un panorama muy común en ficción, nos imaginamos un mundo que parece posible e indiscutible hasta que terminamos la historia y no nos cierra. Al tener una visión nunca esta garantizado que eso que creamos funcione. Desde el momento uno que abrimos la puerta a un contexto ficcional dentro de las páginas de nuestra historia las reglas universales dependen de nosotros. Somos los que decidimos qué se puede y qué no, y mucho más importante, qué se considera una locura y qué se considera lo normal.

Los mejores escritores trabajan el tema de la verosimilitud a la perfección: buscan la forma de que el lector crea en este universo imaginario. Primer prejuicio que nos encontramos a la hora de replantear: si sale de la imaginación es muy abstracto y no sirve, no es aplicable a la realidad. Este es el primer error. ¿Realmente no ha pasado antes? Tal vez no de la forma en que sucede en tu libro, pero podría relacionarse con algún hecho histórico que sí haya sucedido y que haya sido un período de la historia que parece “sacado de un libro”. Buscar hechos reales para sostener tus mundos imaginarios te dará confianza para pactar un contexto y meter ahí dentro a tus personajes.

Después de hacer esa tarea ya tenés el universo ficcional armado. Pero ahora llego la hora de incomodar este panorama: anotá mil preguntas, buscá hechos históricos reales, investigá la geografía del lugar y no te olvidés que esto no es un libro de historia, así que principalmente pensá en sentimientos, revelaciones, secretos y reacciones inesperadas.

¿Cómo se sentiría una persona en ese contexto que planteas teniendo las características particulares de tus personajes en medio de una situación crítica en concreto? Parece fácil pero es un dolor de cabeza. Realmente deseamos que no te rindas y dejes de pensar en tirar tu historia a la basura

Quitar el relleno del medio

Estaba escuchando a varios escritores dar consejos de escritura y hablan mucho sobre el medio de una novela donde es normal que decaiga la atención del lector. Esto es más que grave, ya que trabajar tanto para que el lector no llegue al final sería una pérdida de tiempo. No queremos que esto suceda bajo ninguna circunstancia.

Esta parte de la edición de un libro se llama “sentarse al lado del tacho de basura”. Si te aburre se tira, si no te sucede nada que aporte algún dato crucial tampoco ayuda. Hay que recordar que cuando escribimos un libro tenemos que crear significado, si esto no sucede nuestra historia puede estar redactada de manera impecable pero nadie va a querer leerla o no los motivará a seguir hasta el final, que sería el objetivo principal.

Si tu historia siempre se cae en el medio, tal vez tengas fallas profundas en la trama y tengas que volver a plantearte el problema. Los personajes tienen que tener un obstáculo, una situación compleja o una tarea a resolver lo suficientemente complicada para resolver en todo el espacio que ocupé tu historia. El lector quiere que lo lleves al centro de la cuestión sin dar vueltas o alargando una historia que no está funcionando en su interior. Podés guiar al lector hacia donde querés que miré, pero no podés engañarlo en la cara.

Les recomiendo este artículo de Escuela Creativa para combatir esta parte del proceso desagradable “12 Consejos para Escribir de Brenda Ueland”

Hacer preguntas ¿Qué preguntas nos hacemos?

No hay una buena o mala pregunta. Solo falta de curiosidad. Mientras sigas haciéndote preguntas tu historia va a ir mejorando. Esta es la tarea más simple pero la más difícil de resolver. Esas preguntas tienen que tener respuesta, tiene que haber una clara historia de base que ayude a sostener esas cuestiones puestas en duda. Si pudiste escribirlas y hacerlas, el lector probablemente tenga las mismas al momento de leer tu historia. Jugá con esto, controlá lo que sabes que van a pensar al leer tu historia, adelántate a la mente del lector para sorprenderlo.

Así como en la vida real a veces cometemos el error de ser prejuiciosos, sacar suposiciones y armar preconceptos, como escritores no podemos permitir que esto nos suceda con nuestros personajes o ese contexto que construimos. Tenemos que entrevistar a nuestros personajes inquisitivamente para enterarnos su pasado y el motor detrás de cada decisión que toman.

Además en este momento es cuando te enfrentás a la verdad: si tus personajes no te generán preguntas, tampoco las generarán en el lector; si llega a suceder esto, tendrás que trabajar en la complejidad de tus personajes. Por otro lado, tampoco deberían parecerse las preguntas para cada personaje porque estaríamos frente a personas iguales y eso no sería realista. Cuanto más preguntas hagas más interesantes tendrían que volverse tus personajes y no al revés.

Lista de elementos cruciales

Así como hay cosas en la historia que sobran, hay una cuestión mucho más importante: los momentos y elementos cruciales. Son esas escenas, personajes, objetos o leyes que si no existieran no sería posible contar esta historia. Es eso que hace tu historia única y funcione: el valor diferencial. Al momento de limpiar tu manuscrito no podés quitarle eso que le daba significado. En fin, seguir recordando el porqué de tu historia a lo largo del proceso de auto-edición.

Todo relato tiene que tener un sentido, una toma de postura. Si no lo tiene, termina aburriendo. Y si aburre, el escritor se aburre el doble. Nuestro trabajo no tiene que ser un sufrimiento constante, podemos evitar esto. Además llevar una lista nos permite profundizar en estos elementos. Estos factores importantes que marcaste tienen que causarte emoción, curiosidad y motivación para asegurarte que al lector le cause lo mismo. Al hacer esto, deberíamos automáticamente regresar al punto anterior y hacernos preguntas. Y recién después de eso, continuar con el próximo consejo.

Escribir una ficha de cada capítulo

Y no, no me refiero a esas fichas que hiciste al comienzo para organizar tu historia. Te aconsejo tomarte el tiempo de armar unas fichas actualizadas donde plantees preguntas, vacíos en la trama, escenas que hay que eliminar, situaciones que hay que replantear. Tenés que poder armar un resumen de los lugares donde tu libro pierde fuerza, aunque todavía no tengas muy claro por qué o cómo solucionarlo. Aceptar dónde está el problema y verlo junto a todos las demás partes será una forma de ver claramente qué puede ser lo que está fallando en general.

Al hacer esto, no sirve enamorarte de ninguna escena, si no sirve se tira. Si no cierra, buscar otra forma para contarlo sin culpa. No todo lo que escribimos va a funcionar en tu historia en particular, por más de que te guste o sea un gran capítulo. Tiene que aportar a la trama general. Los capítulos no son hechos aislados sino que son un hilo de situaciones que se continúan a lo largo de las páginas.

Por último, les recomendamos la clase de Escritura Efectiva de la Universidad de Ciencias Sociales de Chicago “The Craft Of Writing Effectively está en inglés y no pude encontrar la traducción pero ha sido muy útil para mi proceso y para redactar este post.

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